Potosí, Bolivia — 26 de diciembre de 2006
Inicie el viaje desde Argentina, sali de Cordoba viaje toda la noche hasta llegar a Jujuy, alli tome inmediatamente un colectivo hacia la Quiaca, el recorrido por la quebrada de Humahuaca me encanto!!! el paisaje es bellisimo, son sitios para quedarse, pero ante la falta de experiencia no me anime.
Al llegar a La Quiaca, cruce a Villazon para averiguar sobre los pasajes hacia Potosi, al otro dia a las ocho de la mañana salia un coche, compre el pasaje y me volvi caminando por el puente a la Quiaca donde me instale en un hotel caro (para lo que tenia pensado) era comprensible en mi primer día, estaba muy cansada.
Al dia siguiente me confundo por la diferencia horaria y me voy a Villazon una hora antes, me doy cuenta cuando estoy esperando y el colectivo no llegaba, al fin comenzamos el recorrido.
Fueron aproximadamente ocho horas de viaje , por unos caminos terribles, hay que tener muy buena estructura osea para sobrevivir y además como los viajeros en el desierto, comer bocaditos, tomar sorbitos de agua por supuesto siempre comprada, pues algunos lugares donde parabamos para ir al baño eran muy austeros y con pocas comodidades.
A las cinco de la tarde llegue a Potosi ¿y ahora?
Al frente de la terminal consegui un hospedaje muy economico, que como me resulto muy barato me quede dos noches.
Paseando por la ciudad conoci un grupo de jovenes cordobeses que hacian la excursion al cerro Potosi y me invitaron si queria compartir con ellos, alli me prendi.
A la mañana siguiente iniciamos la excursión con un guia local, bien improvisado habia sido minero y ahora se dedicaba al turismo, subimos al transporte local, que nos llevo hasta la base y de alli emprendimos el recorrido hasta entrar por una boca a la montaña, adentro el recorrido era por los tuneles, había humedad, ibamos bien equipados con botas e impermeables linternas y cascos, nos hizo recorrer lugares fantasticos sentarnos y apagar las luces para entender la oscuridad del lugar donde estabamos. En mi vida voy a olvidar esta experiencia fascinante. Al salir detonaron un cartucho para realizar la experiencia de los dinamiteros de las minas, luego emprendimos el regreso.
Una vez en el centro nos despedimos ellos iban para el Salar de Uyuni, yo para la Paz.. Alli me di cuenta que me podria haber hospedado en un hostel mas pintoresco en el centro de la ciudad (siempre se encuentran los hospedajes más lindos, en los centros de las ciudades, casco histórico) ya se habia dado así , aprendemos para la proxima.
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